miércoles, 7 de octubre de 2009

UN NIÑO ANDALUZ




 Cuando yo era un niño andaluz,
 las cosas del campo se nombraban
con sonora armonía.
Las tapias de las caserías
tenían huecos de puertas
y, los saltamontes eran gañafotes.
Un primo por parte de madre
llevaba por mote "Zangolotino",
pues, siendo ya muchacho, quería
pasar por niño. A mí me da
que, amén de zangolotino,
ese zagal era "blancote".

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