martes, 11 de enero de 2011

La mitad de su vida


( foto M. Yamamoto )

Hac Marín, hermanablemente, me ha regalado por Año Nuevo este fascinador texto:

Aquel transeúnte, despistado como él mismo, caminaba despacito y cuesta arriba por la calle empedrada .

Con una gota de sudor a punto de desbordar la ceja, entrevió las escaleras sin darles mayor importancia; el primer peldaño le pareció algo raro, pero como había quedado con su amante, se apresuró con el resto de la escalinata.

La entrepierna fue la primera parte que contactó con la divergencia, se notó extraño cuando la racha de aire afilado le seccionó mediante mitosis, en dos mitades exactas.

Fue consciente de la división e intuyó que ahora valía la mitad pero, despistado como era, siguió ascendiendo a la pata coja.

Cada parte se separaba un poco más a medida que subía los peldaños, así cuando llegó arriba, apoyó el brazo izquierdo en el alféizar de aquella ventana y comprobó que se notaba más ligero. La vacuna que, a modo de "doblón de a ocho", lucía desde niño en el hombro derecho, ya era recuerdo.

Siguió calle arriba, despreocupado. La mitad de su vida había decidido hacer novillos. Ociosamente, dejó calentar su única mejilla por el sol del atardecer granaíno.

9 comentarios:

  1. Fascinante, maravilloso y e imaginativo texto de una vida dividida que se lleva sin demasiada dificultad y hasta con cierto donaire.
    Cuando la mitad de nuestra vida hace pellas... no hay más remedio que sonreír con la cara de la otra mitad.
    Besos.

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  2. Tremenda división. Nace de la indecisión. No siempre es tan fácil como parece. La parte que más me llamó la atención, dentro del mío de despiste, fue que dejara calentar su única mejilla por el sol del atardecer granaíno.

    Un beso,

    Andri

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  3. Mari Ángeles García Garrido me envía el siguiente comentario-correo:
    "La mitad de su vida aquel traseúnte la dejó en aquellas tierras queridas y hermosas y la otra mitad volvió al corazón de su amada amante, en la cumbre de su cima , mientras subía las escaleras ,así se unieron las dos mitades en una sola mitad y el sol granaíno de sol y nieve , calentó la otra mitad que faltaba para ser solo uno, en la tierra de sus ancestros ,en la tierra de sus amores, en la tierra madre...que lo vió nacer....

    Mi estimado amigo Manuel aquí te envió a modo de comentario lo que al leer el texto me ha inspirado.

    Mis felicitaciones a los dos amigos, por tan bello texto de tu amigo hermano Hac Marin , por tan magnifico texto de regalo.

    María Ángeles García Garrido (MA).

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  4. Si dejas calentar una mejilla y otra no, bronceas una parte de la cara y la otra no.

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  5. Llevas toda la razón, amiga Savia. Aunque... ¿y si solamente te queda una mejilla? Me voy a tu blog...

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  6. Quina fotografia i quin text més suggerents! Tard o d'hora tots ens hi trobem, que hem d'escollir.

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  7. ¡Oh, dichosa ventura!...este humilde blog se ennoblece con Helena y su bella lengua catalana...Mi agradecida bienvenida "axí com cell qui se delita..."

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  8. La he comentat al meu bloc, aquesta imatge.
    Gràcies per la rebuda!

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  9. ¡Gracias Helena! Aquí no hay más mérito que el del autor del texto (Hac Marín) y el de la foto (Yamamoto)

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