
"Yo soy machadiano" dijo el maestro de
"Las cosas del campo". A mí, que me tira más
Juan Ramón,
me pareció siempre que el patricio de
de Antequera era un hombre bueno,
en el buen sentido de la palabra. Y longánimo.
Y un huérfano temprano, criado por abuela.
Un andaluz pasado por las trampas del mundo.
De todas ellas salió incólume.
¡Qué pedazo de hombre-poeta!