"Si no hay lluvia no hay cosecha, no hay comida, los hombres emigran a las minas". Venden el ganado que no pueden alimentar. El precio de los cebúes,moneda de cambio en las familias rurales, baja, y sube el del arroz y la mandioca, más caros que en las ciudades. "Algunos empiezan a comer tortugas y eso está prohibido, es tabú", añade. "La gente dice que no llueve porque comen tortugas"
Así explica la situación en Ambovombe un responsable de Unicef. La ligazón
entre cambio climático y hambre no puede ser más clara.
Salvo para el anciano jefe Valiotaky, que va y dice:
"Dios se enfadó. por eso no llueve"
y se queda tan pancho.